TABOR puede prometer un gobierno austero y cheques de reembolso más cuantiosos, pero la cartera de Colorado lo nota en el bolsillo. Es una de las leyes fiscales más estrictas del país, que decide discretamente lo que nuestro estado puede y no puede permitirse. Si esto le hace rascarse la cabeza o murmurar, “Espera, eso me huele raro...”.” Estás en buena compañía.
26 de septiembre de 2025
…¿acaso no ha complicado aún más las finanzas del estado?
El texto de la TABOR establece una distinción confusa entre “impuestos” e “ingresos”, lo que significa que los votantes no tienen realmente la última palabra sobre todos los cambios que afectan a sus ingresos.
La ley TABOR exige la aprobación de los votantes para cualquier nuevo impuesto o fuente de ingresos, lo que complica la elaboración del presupuesto, incluso en el caso de cambios como desvincular el código tributario de Colorado del código federal, lo que podría suponer un ahorro para los residentes.
TABOR genera incertidumbre en las decisiones fiscales rutinarias, lo que obliga al estado a malgastar tiempo y recursos en disputas legales en lugar de dedicarlos a una buena gobernanza. Como resultado, las reformas inteligentes que podrían simplificar el código tributario o hacerlo más justo suelen quedar estancadas o abandonarse debido al riesgo de que se presente una impugnación basada en TABOR.
En resumen: TABOR no se diseñó para dar más poder a los votantes. Fue ideado por un activista antigobernamental para reducir el alcance del Estado. Sus reglas arbitrarias y sus extrañas definiciones otorgan el poder a abogados y contadores que conocen las lagunas legales, no a los ciudadanos comunes de Colorado. Los votantes obtienen menos transparencia, menos voz y más confusión.
Recomiéndalo a un amigo: TABOR afirma que te protege de las subidas de impuestos, pero, en realidad, solo te mantiene en la ignorancia sobre cómo funciona realmente la política fiscal.
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